¿Por qué?

Es complicado no creer en los que me rodean. Inicialmente no tengo argumentos para dudar de alguien, ni siquiera con datos externos o comentarios en la que basar una desconfianza sin conocimiento. No se si soy crédulo o confiado, aniñado quizás, pero me resulta difícil ser de otra manera. Creo sinceramente en la pureza del alma de las personas, en la blancura de sus pretensiones o en la no existencia de malas intenciones. Eso no significa que sea un "santurrón" pero a pesar de las puñaladas recibidas caigo una y otra vez en esa actitud, lo que a veces me hace sentir completamente imbécil, pero no puedo evitarlo.

Con el tiempo creo actuar cada vez con más cautela.