Luna lunera

Entre las cosas que me hacen sentir bien, y en cierta manera satisfecho, está la de compartir con amigos a pesar del tiempo trascurrido desde la última visita, llamada o mensaje. Son momentos de charla, sonrisas, confesiones o divagaciones estructurales sobre la vida. Es curioso, me suele dar pereza quedar a tomar algo, pero una vez arrancado la sociabilidad brota por mis venas. En cierta ocasión alguien me definió como el mar, en alusión a las mareas que va y viene en un camino sin principio ni final. Debe ser mi cercanía espiritual a la luna.