Fanegadas

Vaya aguacero que cayó tras la visita a la "sal", con lo que hace falta allá. Como se nota que era un pueblo, todo más barato. Aproveché el principio de la tarde para pasear por ese pequeño pueblo entre la "lluvizna", unos cacahuetes dulces, turrón de maní, tinto y pastel de hojaldre con crema pastelera. La vuelta a Bogotá muy accidentada, parece que como en toda gran urbe que se precie la lluvia atranca todo, la buseta decidió tomar por cuatro veces rutas alternativas, previo permiso de los pasajeros, entre las alternativas una marcha atrás en plena carretera para cambiar de sentido, no se sabe si fue peor el remedio que la enfermedad, durante el trayecto un cartel, "se venden 6 fanegadas". Las rutas cogidas eran verdaderas pruebas de agilidad conductiva, llena de baches y barrizales por zonas deprimidas, por fin llegamos a "portal norte" donde me esperaba el trasmilenio que me llevó hasta la calle 100, a partir de allí un caminata por la zona "chic", pensé ir al cine, pero empecé a andar y andar, las calles seguían atascadas, probé una hamburguesa ciento por cien carne de res laminada. Un nombre de comercio "pan pa ya", adivina de que. En fin, la noche cayó y el último día pronto llegará, en mí un sentimiento agri-dulce, un deseo de partir, uno de ver y otro de seguir.