Salmonete

Me reía yo de los ingleses tan blanquitos en las costas españolas, pues soy un salmonete, ardo por todos lados, soy un rayo rojo en la playa colombiana, creo que hasta la cabeza se tiño de tal guisa. Hoy ha sido un día que al final terminó "bien" aunque tuvo sus alti-bajos, salí para un pueblo llamado Buritaca, donde se prometían playas estupendas, el vehículo elegido para la ocasión "Cafetera", se trata de un vehículo algo viejito, que suena como tal y que la comprensión sobre su funcionamiento puede deberse a la suerte o quizás a la magia. Por los pasillos se repartían algunos bultos con mercancía como bananas y otras viandas. El caminó duró mas o menos una hora, eso sí, contaba como todos los autocares de por aquí de aire acondicionado al tiempo que haga fuera, creando una corriente contigua con los puertas y ventanas abiertas que hacia el viaje más agradable, con la brisa plácida sobre nuestras caras. Durante el trayecto un amable caballero me fue explicando por donde pasábamos. Al llegar aún quedaba una caminata de 20 minutos andando o 5 en "coche o moto", por 1000 pesos me desplacé en este último medio. Al llegar, una confrontación de río y mar te permitía elegir un poco de sal y otro poco sin sal, como había bastante turismo interior, decidí caminar a lo largo de la playa y en seguida salí de la aglomeración y ante mí se abrió una playa virgen junto a la selva baja, con sus palmeras y demás plantas, aunque el mar es un poco picado en esa zona, el sitio es placido y salvaje "ciento por ciento". Llegué a un hotel tipo alternativo, en medio de la nada y rodeado de un entorno selvático increíble, entré a informarme de precios, nombre, etc... y tuvieron la amabilidad de invitarme a agua de coco. Decidí bañarme en aquel lugar antes de regresar para ir a Quebravalencia, un lugar metido en plena selva donde una cascada impacta tu mirada, sin embargo a mi me impactó el entorno antes de llegar, el sendero metido totalmente en la selva, pues la cascada apenas tenía agua. Vi en el pueblo una familia indígena como agazapados junto al pueblo, quizás esperaban algo, me dio la sensación de estar discriminados. Al regresar a la carretera empezó mi cabeza a actuar malamente, tenia calor, me dolía la espalda, sentía el cuerpo quemado a pesar de la protección 60 que me compré, me sentía como flojo, me tomé una bebida refrescante e isotónica cogí la buseta de regreso, estaba flojo, agotado, me dormía y empecé a fraguar la idea de irme de allí, ya no quería estar aquí, y así será, mañana marcho a Medellín en avión. Dando una vuelta por Santa Marta he coincidido con una pareja española, llevan 10 meses viajando, por dios tanto tiempo de esta manera, sin comodidades, saltando de ciudad en ciudad, viendo el estilo de vida, la pobreza, uf ... asombroso. Con ellos compartí una cena de pollo con arroz en un sitio más popular. La gente por aquí es muy sociable, amable, la mujer de la casa te dice cosas que hacer y comparte charla al igual que los compañero/as que están en la casa. Mi teléfono no tiene cobertura, la tecnología en algunas zonas está aún sin desarrollar. El agua embotellada siempre y estoy hidratado con otras bebidas también. Hoy estoy realmente cansado. Besitos totus.