Ya no tiene remedio, está hecho, concretado, finiquitado y firmado. El cambio se ha producido con altibajos sentimentales y extrañas sensaciones, aún no puedo creer o más bien comprender como quizás esto haya incrementado la producción de intranquilidad, desasosiego o pesimismo. Cambiar de ubicación ya es un hecho, una realidad palpable y visual, el recorrido mañanero ha cambiado, la visión del cielo, la altura, el ruido, la amplitud de espacios, los vecinos, la distribución, la ubicación y el olor, me compensa la sensación de libertad a los defectos palpables, visuales y auditivos. Son multitud de pequeños cambios estructurales los que hacen que las cosas sean diferentes, que la realidad varíe y afecte a la visión de las cosas, irremediablemente estoy marcado por unos principios, una ética y la moralidad, mi estado de ánimo está influido por la situación y amplitud de la luna, aún no he dejado de sentir del todo, todavía duele.