El secreto está aquí

Terminó siendo inusual, algo paradójico, quizás inconfundible. Las relaciones personales son practicamente siempre inonvidables, no existen relaciones iguales, si acaso parecidas, los roces son distintos, los roles cambian, varían en función de las personalidades, de la realidad vivida. Creo nunca olvidar una relación intensa, íntima, un apego especial, un roce sensual, un toque sexual, una noche loca, un desvarío, una buena charla, una mirada intensa, una voz penetrante, una pasión desmedida, la idealización, la atracción, el morbo, una sonrisa, la ilusión. En definitiva todo vá y viene, entra y sale, cambia, evoluciona, se transforma, esa es la cuestion, la asimilación y nuestra idiosincracia, en ocasiones perduran y se mantienen sin riego, tan solo un toque, un saludo, una voz, un abrazo.