Golpe de agua

Existen una teoría poco extendida dentro de las sinergias estructurales del universo por crear, que establece una relación discrecional y anacrónica entre cuerpo y agua. Esta situación conlleva una desincronia y produce un efecto placentero y anacrónico, motivado en cuantía suficiente por la diferencia de calor entre dichos espectros y por su necesidad contrapuesta. El hecho objeto de estudio se produce en unas condiciones desfavorables para ambos, donde el calor es el elemento reactivo sin el cual la consecuencia creada no tiene efecto. Se desconoce aún el alcance real de esta situación, aunque aparentemente no parece afectar al normal funcionamiento del cuerpo, si parece crear una transformación material del agua o quizás una modificación molecular que no la hace desaparecer, sino tan solo alterar su composición al integrarse con elementos contaminados y expandir su naturaleza estructural por el cuerpo en cuestión. Este curioso hecho se ha bautizado como la teoría del golpe de agua. Ésta afirma que en una situación de intenso calor, con unas condiciones atmosféricas determinadas, en la que tenemos un cuerpo acalorado, al límite del inicio de la sudoración y con una necesidad hidratatoria importante, si iniciamos la ingesta, tragamiento o incorporación de una manera rápida de agua, se produce una reacción incontrolada, explosiva y expansiva de dicho elemento desde el interior de la cavidad estomacal hacia el exterior y más concretamente a los poros externos de la piel. La sensación que se experimenta con este hecho es contrapuesto según los entes que lo sufren, en primera persona he de decir que si bien resulta sudorosa es curioso sentir como el fluido recorre el camino descrito.