Tse-tse

Fin de semana relajante, animado, cariñoso, acogedor y risueño, fui adoptado por unas amigas en su coche, un amigo en su casa y más compañeros de viaje que acomodaban cada lugar de encuentro. Un cóctel de mareo parlante y sueño por doquier, el relax y el agustito han inundado de tranquilidad y sosiego cuerpo y mente, en definitiva a mi. Comenzamos por un día campero en un lugar recóndido, una represa, un entorno tranquilo, unas vaquitas, mucho de comer y beber, una cremita de orujo, un puntito dulce, paseito, un nudista baño, compañía, risas, buen rollito y "opá" que más se puede pedir. Estuve descentrado, a mi ritmo, encontrando mi lugar o demarcándome, quizás una combinación de ambas, cuando tocaba dormir yo caminaba, durante la cena dormía y en la madrugada bebía; la clave estuvo en la sangría, el orujito y las claritas, elementos espirituosos que crean un estado nebuloso y algo desconcertante, aprendí que el culo de pollo, las cabezas de conejo y las cosas del suelo también se comen. El siguiente día, con un diseño de comida, una siesta en sofá ajeno, un paseo y retozo en la pradera y una carrera perruna, finiquitamos un estupendo finde.