Viaje casual

Tres han sido los viajes casuales que tuve estos días.

El primero fue un casual trayecto directo al duro suelo terrenal, me encontraba cual cabra montesa desarrollando una alta actividad decorativa, rematando el toldeado de la caseta ferial para las fiestas populares de mi pueblo laboral. Mi mente antes de tener un accidente de este tipo, actúa con antelación preveyendo el infortunio, pero mi cuerpo nunca actúa. Lo definiré como una afortunada caída, el hueco libre era reducido y los elementos a esquivar de especial dureza, tuve una agilidad reactiva sin igual, parece que conservo algo de juventud. La mala suerte vino motivada por el acompañamiento sobre mi digno pie izquierdo, de un tonel de cerveza sin alcohol que por azar, aún sufriendo un vigoroso dolor, no ha producido rotura, aunque las "patas de cabra" me ayudan en la movilidad ordinaria.

El segundo fue un casual trayecto en tren, en el que disfruté de una combinación de elementos que me inspiraron paz y bienestar. La inusual música ambiente con una deliciosa recreación pianística; el cuadro que plasma un viaje en tren, con los sillones contrapuestos y un gran ventanal; y la imagen exterior humedecida por una sutil lluvia, tierra mojada e inmensas medio nubes que salpican el cielo y la velocidad.

El tercero fue un causal trayecto por el tiempo y el azar. Dos parejas de avanzada edad se encuentran en un vagón de tren, en el que los asientos son inusualmente contrapuestos, por lo que pueden conversar; sus países de origen son algo distantes, España y Méjico; y de manera asombrosa entienden de un interés común, el boxeo. Me parece increíble que esto ocurra.

¿Que quieres de mi?. Bss.