Procrear retoños, crear algoritmos, producir flautas … son cuestiones almacenables, todas llevan su tiempo, un proceso más o menos lento, una trasformación de los elementos y una descentralización de lo cotidiano. Me resultan sexy todo aquello que implique moldear, formar, elaborar … o llámalo como quieras, el resultado es el mismo, me atrae la mano creadora, me provoca la generación espontánea, la crianza.
Formar, inventar o forjar es apasionante, me maravilla la capacidad para ello, me fascina, me nubla aquel que es capaz de sacar de si mismo un ápice de creatividad, de originalidad. Esta sensación se manifiesta por la atracción general que me produce un embarazo o más bien una embarazada. Aunque pensándolo de otro modo tan solo sea la necesidad de volver al seno materno, quien sabe.