Un juego

Mirar, observar, decidir, entrar y salir, un juego arriesgado, de alto componente volátil, el éxito y fracaso van de la mano, hoy triunfas y mañana te hundes en la más absoluta miseria. Aprendes a controlar los nervios, con un alto grado de paralización tensitiva pasas de la alegría a la pena, mientras mantienes una atención máxima en la búsqueda incesante del objetivo. Necesitas beber información de última hora, cualquier dato se convierte en vital. Es una droga, una ilusión, satisfacción, es un absurdo.

Creo en la intuición para ganar y aunque existen muchas variables que no conoces, ninguna de ellas controlas, la comunicación se convierte en algo esencial, necesitas un seguimiento diario, la visión del movimiento o la sensualidad de las curvas pueden marcarte el inicio o un final. A veces la suerte marca también su tendencia.

Me encanta este juego, quizás mañana no opine lo mismo.