En villa Angostura encontramos una hostería con apenas dos meses en el mercado, huellas andinas, un lugar maravilloso, sin duda el mejor que podíamos encontrar por 90 pesos en este lugar, incluso por algo más. Tras acomodarnos y asear nuestros maltrechos cuerpos, lo mejor fue cenar en la vieja bruja, crema de calabaza y trucha al limón, rematando la faena con tarta de manzana y frambuesa, todo ello regado con un sauvignom blanc.
Esta mañana tocaba visita al parque de los Areyanes, arbustos convertidos en árboles por la necesidad de buscar la luz. La ida la hicimos en catamarán en un trayecto inolvidable, una vez allí un recorrido de apenas 1000 metros nos muestra la siempre maravillosa naturaleza, la vuelta al pueblo la hicimos andando por un sendero de doce mil metros entre un entorno completamente natural y una vez terminado emprendimos el camino a Bariloche.
Hoy pasé un día regular, mi típico desajuste viajero, quizás sea cuestión hormonal, me mantuvo el cuerpo cortado, solo me apetecía estar tumbado junto a la chimenea, aquí hace un frío que pela estos días, esto me recuerda a que me apetece -mamá- asar batata en la candela esta Navidad. Debido a esta normalidad me he visto obligado al llegar a incorporar un elemento extraño por aquella parte donde la espalda pierde su noble nombre. Ahora toca una rica cena.
Besitos.
Esta mañana tocaba visita al parque de los Areyanes, arbustos convertidos en árboles por la necesidad de buscar la luz. La ida la hicimos en catamarán en un trayecto inolvidable, una vez allí un recorrido de apenas 1000 metros nos muestra la siempre maravillosa naturaleza, la vuelta al pueblo la hicimos andando por un sendero de doce mil metros entre un entorno completamente natural y una vez terminado emprendimos el camino a Bariloche.
Hoy pasé un día regular, mi típico desajuste viajero, quizás sea cuestión hormonal, me mantuvo el cuerpo cortado, solo me apetecía estar tumbado junto a la chimenea, aquí hace un frío que pela estos días, esto me recuerda a que me apetece -mamá- asar batata en la candela esta Navidad. Debido a esta normalidad me he visto obligado al llegar a incorporar un elemento extraño por aquella parte donde la espalda pierde su noble nombre. Ahora toca una rica cena.
Besitos.