Santo grial

No sabía que en el lugar donde vivo fuera tan complicado encontrar algo ya asumido por esta sociedad, salvo por las mentes más conservadoras del entorno, en eso se convirtió los momentos previos a nuestra partida, en un reto, un periplo, en una lucha contra reloj, pago de kilómetros recorridos. Salvada la situación crítica, todo se tornó tranquilo y venidero, llegamos al aeropuerto con el tiempo exacto para conseguir el tan ansiado asiento en primera línea de emergencia y tras tres horas deambulando, observaciones inverosímiles, correpasillos y miradas perdidas, nuestro avión salió a la hora prevista, lo que no, la compañía que nos llevaría a nuestro destino, quizás un error léxico gramatical convirtió airmadrid en iberworld.

Una ayuda “valium”osa hizo que durante parte del trayecto alcanzara una profunda interiorización. La llegada a Buenos Aires se realizó en el momento pactado, recogida de maletas, paso fronterizo, obtención de divisas, hotel, duchita y caminata por esta linda ciudad, donde sorprende su carácter occidentalizado y ese regustito de antaño. Plaza de mayo, Casa Rosada, calle defensa, mercadillo, barrio de san Telmo, puerto madero. Aquí se puede conseguir casi cualquier tipo de antigüedad y artesanía callejera, esto me trae recuerdos propios de mente creadora y venta productiva. Agradable charla lugareña, el interlocutor un argentino de esposa con origen español, resultó que en algunas cuestiones estaban más informados que nosotros de los vaivenes de la tierra patria, amantes del folclore: Lola flores, Rafael, …. y demás jóvenes compatriotas ….. Para comer seguimos a la vaca.

Besitos