Con hoy quedan cuatro para terminar, en cierta manera tengo ganas de que pase, pero no para olvidar, ni nada parecido, nunca o casi nunca me arrepiento de lo que hago sobre mi mismo, aunque si sobre lo que en ocasiones hice a los demás o lo que no les hice. En pocos momentos he dedicado tiempo echando la vista atrás, con la intención de hacer un memorando de lo ocurrido en la experiencia anual, y este es uno de ellos, quizás sea porque éste último año ha sido intenso, he aprendido que es la depresión, he experimentado olvidados sentimientos, me ha encantado viajar, me he enfrentado sin éxito a algunos de mis miedos, he cambiado de casa y alguna cosa más. En el próximo año me mueve el deseo de que empiece algo nuevo, quiero que la novedad me motive y ser al menos cincuenta mil veces más feliz.