Uno

El único siempre es difícil de definir, más cuando has probado la pluralidad. Esto me recuerda cuando visitaba a mi abuelo, era simpático, un buen abuelo, recuerdo que nos guardaba las almendras de las tortas que se comía a escondidas en el primer cajón de su escritorio, siempre registrábamos una y otra vez la multitud de cajones que tenía en su espacio y nos dejaba estar por allí con él, trasteando en sus cosas, tenía tantas que siempre encontrabas algo interesante con lo que entretenerte. Si salías de paseo con mi abuelo, parada preceptiva en la pastelería "La Perla", estaba justo debajo de su casa, recuerdo que decía dos mejor que uno y nos compraba dos pasteles a elegir, entre otras cosas nunca olvidaré como nos instruía a no tirar papeles en el suelo de la calle, si no había papeleras a mano nos acostumbró a guardarlos en el bolsillo, me parece genial. Hoy toca la unidad que es lo que queda de este año, al igual que el único huesito que nos dejaba coger nuestra abuela, en contraposición, quizás supiera que teníamos doble ración con el abuelo.
Feliz año.