Decepción

Es un término feo, una negación del rechazo recibido. En ocasiones he sentido tal estado, no es cuestión de lo que se ha hecho, sí de las expectativas puestas de manifiesto y de la implicación establecida por tu parte, alguien decidió que no eres merecedor de tal o cual, quizás simplemente el miedo a ganado terreno, pero siempre se cumple como resultado asombroso la separación entre palabras y acto de tu deseado reflejo.

No tiene solución, una vez sentido, el esfuerzo para recuperar el estado primario es brutal, la desconfianza hacia el exterior ha subido un escalón más, la ilusión se trasforma en descompasión y el entuerto queda tramado. Como alternativa propongo una relajación sumergida, una postulación hacia el ego y un disfrute diario.