Cuanto tiempo¡¿¡
He querido recuperar un cuento que escribí hace tiempo, pero no lo he encontrado, por lo que entiendo que el destino a querido que no lo cuelgue aquí en este momento. Pensar en él, me ha trasladado al momento en el que surgió la necesidad de hacerlo, fue bonito, me gusto y seguro que nunca olvidaré. Como sabréis los recuerdos son elementos etéreos y olvidadizos, tendemos a obviar la crueldad de ciertas situaciones, a endulzar los malos momento y a engrandecer los buenos, que inteligente es la naturaleza, que esconde en el baúl de los sin recuerdos las cuestiones banales ante nuestra inocente mirada. Por esto me encanta recorrer ciertos episodios de mi vida, con la intención de curvar mi boca hacia la sonrisa o morder mi labio en clara alusión a la morbosidad. Mirar atrás no siempre es sinónimo de retroceso, casi siempre es de avance, de estampación del ayer y la continuidad al futuro venidero, ya no es cuestión de cerrar una etapa y abrir otra, la supervivencia dicta nuestros devaneos cotidianos entre la dulzura de un beso y el calor de un abrazo.