Un tesoro

Una mañana cualquiera, en un día aleatorio te levantas de manera cotidiana, miras a tu alrededor y notas una falta. Sigues con tu ritmo habitual, activas tu cuerpo, un aseo mañanero, vestimenta adecuada, un digno desayuno y te notas observado. Curiosa sensación, adviertes una falta de intimidad. Resulta que un lindo pajarillo observa tu afanado hacer, preguntándose quizás como se estaría ahí dentro, calentito, una camita, el sofá, … o simplemente se afianza en la idea de que su vida es más libre y real. Observa amistosamente, se empapa para conocer otros mundos y diferentes entornos distintos del propio. Dio un brinco, agitó sus alas y se evaporó entre las nubes revoloteando felizmente con los suyos.