¿Que se yo?

El cansancio del alma inunda los introspectivos caminos del espacio que deja el intercambio corporal y un cava pasado, con exceso de dulzura y falta de burbujeantes cosquilleos, junto con la preparación de un acto popular, que es como la venta indiscreta de un producto que nadie quiere, pero del que todo el mundo le interesa curiosear. Una madrugada tras un par de horas de sueño agota a cualquiera, con un viaje en solitario en vagón de plazas vacías, pero merece la pena por dar un abrazo, aún en silencio y juguetear con la inocencia infantil que desconoce aún la crueldad de su entorno. ¿Que pensar?, ¿que esperar?, siempre esperanza, que no falte.