Come

Tras una semana laboral, dos días y medio sirven adecuadamente para descargar atensiones, disfrutar del sueldo y buena compañía. Puedes hacer planes, pero no es una cuestión obligatoria, lo más importante es saber desconectar desde el mismo momento que sales del espacio profesional, el resto ya viene de corrido.

Me levante medio activo, en mi entorno hogareño, el mejor espacio para desarrollar tu yo, sin propósitos, salvo leves cuestiones de supervivencia dental, prevención ante coléricas infecciones y aseo casero. De un plumazo aprendí que el ajo es un desinfectante natural, pica un pico, pero es milagroso, eso sí, después de la ingesta, mejor haz un enjuague bocal a conciencia y mete un chicle en la boca, si no quieres que ya nadie se acerque, más, si estas de buen año y abierto a nuevos retos.

De comer me serví palomitas con cola, no es la primera ni seáa la última, pues relajan el alma y las sensaciones gustativas son la caña. Tras un agradable descanso, una carrera me llevó tarde a la cita, pero lo compensamos con cervecita y un licorcito, acompañado de algunas interrupciones femeninas que dieron que hablan. El grupo fue aumentando poco a poco acompañado de un cubatita y una pizca de rímel, de sopetón, se multiplicaron las ganas de risas, dimos un paseo a irlanda y para terminar el día, o comenzarlo según se vea, un pollo con setas de la mamma.

Para finalizar y poder continuar el ritmo no puedes olvidar las comidas del día, de la primera siempre dicen que es la más importante del día, pero sabes, hay otras más gustosas y menos banales.