Deseos

Un día de atrás, hablaba de deseos con una amiga, se enrollo en exceso ante una pregunta fácil sobre cual era el suyo en ese momento, que cuando me pregunto por el mío, tuve ganas de enrollarme sobre esas cuestiones, ya que son efímeros e insustanciales, basados en la superstición emocional de las migrañas generalmente mañaneras y soñadoras de un mundo idealista, a la par que indudablemente irreal. Quizás solo sea porque ahora no tengo ninguno, o que tengo tantos que mejor dejo que actúen las sensaciones.