Hace un tiempo llego a mi correo un precepto que hablaba sobre el dinero, quería trasmitir la idea de que el dinero es un elemento que relativiza todo y que con él, solo se pueden comprar cosas materiales.
El "señor" dinero es algo que se creo como elemento de intercambio, como en otra época fue la sal, en nuestros días el dinero a alcanzado tan absurda realidad, que ya no tiene ninguna sustentación real, es tan efímero, como poderoso, tan real como insustancial y es el mayor reflejo del poder humano. El que posee más cantidad, siempre estará dispuesto a pagar más por algo y por contraposición el que tiene algo, siempre estará dispuesto a traspasarlo al mejor postor, por lo que el incremento de valor de las cosas, está basado en la avarícia del dueño del bien, en la soberbia de rico y en la envidia del pobre.
Me he considerado sobre este tema, más bien con un matiz realista o al menos poco utópico, según se mire. Dicen que el dinero puede comprar una casa, pero no un hogar. Dicen que con el dinero puedes comprar un reloj pero no el tiempo. Dicen que con el dinero puedes comprar una cama pero no el sueño, un libro pero no el conocimiento o un medico pero no la salud. Pero que fatalidad, para tener un hogar, primero tienes que tener un lugar propio; el que no necesita trabajar, tiene todo el tiempo del mundo; para dormir y descansar necesito un lugar cómodo, seguro y confortable, para soñar ya tengo mi imaginación, pero será breve ya que de las ilusiones no se vive. Hay muchas maneras de obtener el conocimiento, la relaciones, los viajes o la lectura, para eso se necesita tiempo y el tiempo es dinero, no sabe más el que más lee, sino el que tiene tiempo para pensar y reflexionar; para tener buena salud hay que alimentarte bien.
Sin dinero no me podría ir a la india. Así que, prefiero tener los pies en el suelo y darle al dinero su justo valor, no más ni menos.
El "señor" dinero es algo que se creo como elemento de intercambio, como en otra época fue la sal, en nuestros días el dinero a alcanzado tan absurda realidad, que ya no tiene ninguna sustentación real, es tan efímero, como poderoso, tan real como insustancial y es el mayor reflejo del poder humano. El que posee más cantidad, siempre estará dispuesto a pagar más por algo y por contraposición el que tiene algo, siempre estará dispuesto a traspasarlo al mejor postor, por lo que el incremento de valor de las cosas, está basado en la avarícia del dueño del bien, en la soberbia de rico y en la envidia del pobre.
Me he considerado sobre este tema, más bien con un matiz realista o al menos poco utópico, según se mire. Dicen que el dinero puede comprar una casa, pero no un hogar. Dicen que con el dinero puedes comprar un reloj pero no el tiempo. Dicen que con el dinero puedes comprar una cama pero no el sueño, un libro pero no el conocimiento o un medico pero no la salud. Pero que fatalidad, para tener un hogar, primero tienes que tener un lugar propio; el que no necesita trabajar, tiene todo el tiempo del mundo; para dormir y descansar necesito un lugar cómodo, seguro y confortable, para soñar ya tengo mi imaginación, pero será breve ya que de las ilusiones no se vive. Hay muchas maneras de obtener el conocimiento, la relaciones, los viajes o la lectura, para eso se necesita tiempo y el tiempo es dinero, no sabe más el que más lee, sino el que tiene tiempo para pensar y reflexionar; para tener buena salud hay que alimentarte bien.
Sin dinero no me podría ir a la india. Así que, prefiero tener los pies en el suelo y darle al dinero su justo valor, no más ni menos.