Andas para delante, para atrás, a la derecha y “pa” la izquierda, en ocasiones oblicuas el rumbo y hasta bajas o subes a elección propia. ¿Sabes realmente donde vas?, ¿Conoces el destino de tus pasos? creo que no tienes ni idea de donde quieres llegar, estas perdido como cualquiera de nosotros, inmerso por esta vorágine en la que tan solo te dejas llevar. Si piensas, pues existes para ello, en principio es absurdo el movimiento, ya que tarde o temprano regresas al mismo punto de partida, bien sea la cama, la puerta o en el sofá y es indiferente la forma en que mires la distribución espacial, casi somos las mismos en distintos cuerpos, con similares pretensiones de llegar lo más longevamente posible.