Crema de calabacín

Ya tengo un plato consolidado en mi escueta carta de esmerada cocina, de muy sencilla elaboración, tan solo comprar, cortar, rehogar, cocer y batir, el resultado es exquisito, así que cuando quieras te vienes y la pruebas. Plasmo aquí los pasos dados por si necesito recurrir en plan recordatorio de las cantidades aportadas.

Lo primero que hice es comprar los ingredientes que me faltaban: dos calabacines, una patata mediana tirando a grande y un par de quesitos, la cebolla, la sal y el agua ya los tenía. Puse a fuego medio una olla con aceite a gusto del consumidor y la cebolla que había partido en trocitos, cuando estaba rompiendo a dorar incorporé en taquitos de patatas y calabacines, los remuevo para que cojan el sabor de la cebolla y les pongo sal. Al ratillo pongo el fuego a tope, he incorporo 500 ml de agua, cuando rompe a hervir bajo a medio fuego y dejo que los ingredientes se deshagan, removiendo a discreción. Cuando entiendo que casi esta, apago el fuego y dejo que termine con el calor residual. Al enfriarse un poco añado los dos quesitos y lo bato, el olor es genial, por lo que se hace imposible resistir la cata.

La versión sin quesitos y sin la patata manteniendo la misma proporción del resto de ingredientes esta deliciosa.

Ampliando las versiones añadí zanahoria y utilicé apenas la mitad de agua, debe ser por esto último que al descongelar la "masa" queda más uniforme, como recién hecho.