En muchas ocasiones espero algo, se lo que es, pero de momento me lo guardo para mi, quizás algún día te lo cuente, así que mejor diré eso de “no se que cosa”, mantengo esa extraña creencia en el prójimo, en el entorno, tiendo a creer lo que me cuentan, pues como hacen los hindúes entiendo que nacemos puros, por lo que en principio nadie tiene porque engañar, por lo menos a mi, carecería de sentido.
A medida que ha pasado el tiempo, se ha limpiado esa visión nublada de la vida, creo que nacemos buenos, pero con el tiempo nos maleamos, no hay mayor verdad que cada uno va a lo suyo, me incluyo por supuesto, aunque ten por seguro que para nada quiero liar a nadie en mi encrucijada personal, el que quiera venir que me acompañe, habrá vivencias buenas y desafortunadas, no trato de convencer a nadie, solo actúo, no hay promesas vanas.
La decepción por promesa incumplida duele demasiado.