Desde hace un par de días veo como asomas la cabeza disimuladamente sin hacer ruido, sin decir “na”, en silencio, apaciguando esa descortesía inmerecida, quizás solo quieras paliar un amor propio, tal vez saciar la simple curiosidad ajena tratando de aplacar un asentimiento.
La responsabilidad de los actos trae siempre consecuencias colaterales aunque sean iniciados por otros, ya que el respaldo real de las acciones encontradas son reafirmaciones de los hechos consumados.
“A Dios gracias”.
La responsabilidad de los actos trae siempre consecuencias colaterales aunque sean iniciados por otros, ya que el respaldo real de las acciones encontradas son reafirmaciones de los hechos consumados.
“A Dios gracias”.