La suerte es un concepto completo de aletargamiento sustancial que trata de justificar todo, lo bueno y lo malo, así tenemos la suerte del principiante. Para estas cosas espirituosas los chinos son la caña, en el marco de su tradición, el Ser Humano tiene tres tipos de suerte que determinan el éxito y emanan por igual medida desde el Cielo, la Tierra y el mismo Ser Humano. Equilibrar estos tres tipos de suerte trae armonía y con esto uno puede disfrutar de una enorme buena fortuna.
La suerte del Cielo no es posible controlarla, determina si se está destinado a la grandeza o a sufrir percances. Sería nuestro destino, nacemos con él y no podemos cambiarlo. Está definido por su horóscopo astrológico que no ejerce control pero sí determina ciertos límites.
La suerte que proviene de la Tierra es la que recibimos al convivir en balance y armonía con las fuerzas naturales del ambiente, puede modificarse para lograr bienestar y así cambiar nuestra suerte. Es el arte de encausar las energías de la naturaleza, a través del viento (Feng) o del agua (Shui). Al poner en práctica los principios del Feng Shui, podemos influir en nuestro destino potenciando los aspectos positivos que nos da la suerte del Cielo y reducir las influencias negativas.
La suerte que viene del Ser Humano es aquella que cada uno de nosotros construye por medio del cultivo y la práctica de las virtudes del Sendero (shi daode). Así como del resultado de nuestra herencia cultural, estirpe familiar y todo lo que uno emprende a través de la educación, experiencia o esfuerzo constante por mejorar.
Yo hoy he tenido suerte, me encontré cinco céntimos en el suelo.
La suerte del Cielo no es posible controlarla, determina si se está destinado a la grandeza o a sufrir percances. Sería nuestro destino, nacemos con él y no podemos cambiarlo. Está definido por su horóscopo astrológico que no ejerce control pero sí determina ciertos límites.
La suerte que proviene de la Tierra es la que recibimos al convivir en balance y armonía con las fuerzas naturales del ambiente, puede modificarse para lograr bienestar y así cambiar nuestra suerte. Es el arte de encausar las energías de la naturaleza, a través del viento (Feng) o del agua (Shui). Al poner en práctica los principios del Feng Shui, podemos influir en nuestro destino potenciando los aspectos positivos que nos da la suerte del Cielo y reducir las influencias negativas.
La suerte que viene del Ser Humano es aquella que cada uno de nosotros construye por medio del cultivo y la práctica de las virtudes del Sendero (shi daode). Así como del resultado de nuestra herencia cultural, estirpe familiar y todo lo que uno emprende a través de la educación, experiencia o esfuerzo constante por mejorar.
Yo hoy he tenido suerte, me encontré cinco céntimos en el suelo.