Parece brotar la sensación, por un instante he imaginado una escena en el sofá, vi un simpático “retaquillo” mirando con dulces ojos llenos de inocencia. He imaginado su olor, la ternura de las formas y el suave tacto. Hace tiempo que el sentimiento se escondió, hace ya rato que olvidé la posibilidad y hace meses que desapareció la conjugación de las formas. La única diferencia entre hoy y ayer está en unas flores blancas, un ramo de rosas que simboliza la conexión entre el sentimiento y la naturaleza, una forma bonita y real de explicar el nacimiento de una nueva vida. Estamos hechos para procrear, no podemos eludir esa realidad aunque cierto es que no es una acción necesaria y no debe convertirse en ningún caso en una presión social, ya que es un sentimiento, una sensación personal.