Me he tomado unos días para caminar hacia Santiago de Compostela, la ruta marcada parte de Vigo el sábado nada más bajarme del autobús, a eso de las 6:20 horas, que tomé en Madrid a las 23 horas del viernes. El plan de ruta es hacerlo en dos días y medio para coger de vuelta a Madrid el talgo de las 13:56 el lunes.
El camino no está marcado desde Vigo, por lo que hay que dirigirse a Redondela a tomarlo, para ello hay que coger el sendero rural de Galicia (GR 94) que parte de la ladera del monte A Madroa, a unos 5 kilómetros de la estación de autobuses (www.trevinca.es/sendero_GR94). La primera etapa sería Vigo y Redondela hasta Pontevedra, la segunda esta última y Caldas de Reis hasta Padrón y finalmente dejar la mañana del lunes para llegar tranquilamente a Santiago de Compostela.
El camino ha estado genial a pesar que tuve que modificar un poco mis planes ya que en principio tenía intención de coincidir con Nuria en Pontevedra pero resultó que llegué antes de tiempo. Me apeé del bus en el lugar y a la hora prevista y me puse a patear, tomé la dosis de “l-carnitina” y busqué algún sitio para tomar el “cafelito” de rigor, pero nada, todo cerrado, por fin encontré un obrador dónde deleitaron mi paladar con un “croasansito” recién hecho…mmmmm…, también conseguí unas manzanas para el camino. Una vez aprovisionado, todo recto y en cuesta arriba hasta Redondela donde llegué a eso de las 9:30. Descansé un poco, tomé el primer café con orujo de la tierra, charlita con un paisano y ha patear otra vez hasta Pontevedra. Llegué a las 2:30 al albergue, Nuria and company no estaba, la llamé y resultó que estaban en Redondela, vaya descoordinación y que rabia me dio. Llamé a María, una “compi” de oposición y fuimos a la playa y a tomar unas cañitas. Decidí esperar a Nuria, así que el domingo me levanté temprano e hice dos rutas cortas por la zona para suplir que me saltaría una etapa, la ruta de los puentes la hice solo a primera hora del día y la siguiente con María y Justo por la ribera del río Lérez. Cuando llegó Nuria me quedé otra vez en el alberge y el lunes un regional me llevó a Padrón a las 6:56, en apenas 35 minutos y derecho hasta Santiago, justo para llegar y besar al santo, picar algo y coger el talgo a Madrid … y así lo he contado.
El camino no está marcado desde Vigo, por lo que hay que dirigirse a Redondela a tomarlo, para ello hay que coger el sendero rural de Galicia (GR 94) que parte de la ladera del monte A Madroa, a unos 5 kilómetros de la estación de autobuses (www.trevinca.es/sendero_GR94). La primera etapa sería Vigo y Redondela hasta Pontevedra, la segunda esta última y Caldas de Reis hasta Padrón y finalmente dejar la mañana del lunes para llegar tranquilamente a Santiago de Compostela.
El camino ha estado genial a pesar que tuve que modificar un poco mis planes ya que en principio tenía intención de coincidir con Nuria en Pontevedra pero resultó que llegué antes de tiempo. Me apeé del bus en el lugar y a la hora prevista y me puse a patear, tomé la dosis de “l-carnitina” y busqué algún sitio para tomar el “cafelito” de rigor, pero nada, todo cerrado, por fin encontré un obrador dónde deleitaron mi paladar con un “croasansito” recién hecho…mmmmm…, también conseguí unas manzanas para el camino. Una vez aprovisionado, todo recto y en cuesta arriba hasta Redondela donde llegué a eso de las 9:30. Descansé un poco, tomé el primer café con orujo de la tierra, charlita con un paisano y ha patear otra vez hasta Pontevedra. Llegué a las 2:30 al albergue, Nuria and company no estaba, la llamé y resultó que estaban en Redondela, vaya descoordinación y que rabia me dio. Llamé a María, una “compi” de oposición y fuimos a la playa y a tomar unas cañitas. Decidí esperar a Nuria, así que el domingo me levanté temprano e hice dos rutas cortas por la zona para suplir que me saltaría una etapa, la ruta de los puentes la hice solo a primera hora del día y la siguiente con María y Justo por la ribera del río Lérez. Cuando llegó Nuria me quedé otra vez en el alberge y el lunes un regional me llevó a Padrón a las 6:56, en apenas 35 minutos y derecho hasta Santiago, justo para llegar y besar al santo, picar algo y coger el talgo a Madrid … y así lo he contado.