Uno más

Según parece es poco probable que este año que entra nos traiga el fin del mundo, aunque continuaremos con las riñas, disputas territoriales y otros menesteres propios de los egocentristas.
Estamos inmersos en tiempos de deseos venideros, propósitos y listas de cosas por hacer a modo de promesas inverosímiles, de antemano las rechazo, no entiendo eso de fundir las neuronas teniendo la certeza del fracaso anunciado. Otra cuestión muy propia de este tiempo son las predicciones y aunque no son lo mío, soy capaz de vaticinar que “no tengo la fuerza de voluntad suficiente para resistir con una tableta de chocolate en la nevera más de cinco minutos sin abrirla y un día sin finiquitarla”.

Me han ilustrado los oídos con la idea de que el 2008 era un año de cerrar ciclos, yo me saco de la manga que entre cada ciclo debe existir un periodo de adaptación del engranaje de al menos seis meses. Así que si tu intención es emprender algo, deja pasar este periodo, dedicate a prepararlo o dar los primeros pasos ya que tras el primer semestre del año comenzará un nuevo ciclo.

Por lo demás, lo mejor será que estemos felizmente contentos.