Post

Dicen que los excesos con el alcohol no son muy buenos. Quizás haya sido por la falta de espíritu navideño y vacacional de estos días, o tan solo el haber cambiado los hábitos tradicionales por estas fechas lo que ha influido en este poco habitual fin de fiesta. Después de una ingesta considerable de líquido espirituoso de una manera más o menos conciente, no se puede dormir bien, te duele la cabeza, recuerdas vagamente como llegaste a casa, como fuiste capaz de llamar por teléfono, … en definitiva, se te va lo “olla” de tal guisa que rememoras tiempos pasados deambulando por pastizales asturianos. Lo bueno de estas situaciones es lo erráticamente feliz que te hace sentir, lo malo es que hoy es día laborable. A pesar de aquello he sido capaz, no se muy bien como, de entablar cierta conversación más menos coherente. Que malo es el efecto “post”.